Había una vez un niño llamado Daniel. A él le encantaban los juguetes a pesar de tener 10 años. Tenía su habitación llena de juguetes, con los que jugaba siempre, nunca hacía otra cosa diferente que jugar; a él le encantaban los juguetes de verdad.
Un día por la tarde mientras Daniel jugaba en su habitación vio un agujero multicolor que se tragaba sus juguetes y de pronto también a él. Sintió mucho miedo. Mientras el agujero se lo iba tragando él sentía que pasaba mucho tiempo y que estaba viajando por un túnel para el país de los juguetes, pero cuando llegó allí, dejó de sentir miedo porque encontró muchos juguetes como osos de peluches, barbies, patitos de hule, ponys y animales de juguete, carritos de cuerda, balones y pelotas que formaban montañas y muchos juguetes más que vivían en casas y edificios de bloques de construcción, pero lo que más feliz lo puso fue encontrar su viejo conejo de felpa al que tanto quería cuando tenía 2 años.
Continúa...



